Etapa Noja – Santander (variante desde San Miguel de Meruelo)

Datos prácticos de la etapa

  • Distancia: aprox. 20 km (30 km en la etapa oficial completa)
  • Duración: unas 6 horas, incluyendo el cruce en barca
  • Salida: San Miguel de Meruelo (variante más corta) o Noja (etapa oficial)
  • Llegada: Santander (por barca desde Somo o Pedreña)
  • Dificultad: media (tramo largo, pero sin grandes desniveles)
  • Atractivos principales: paisajes rurales de Meruelo, prados y caseríos, acantilados de Langre, playa de Somo y entrada a Santander en barca.
  • Consejo: si no quieres hacer la etapa completa de 30 km, San Miguel de Meruelo es un buen punto para empezar, ya que el bus entre Santander y Noja también para aquí.

Aunque la etapa oficial del Camino del Norte entre Noja y Santander son unos 30 km (7–8 horas), una buena opción para acortarla es empezar en San Miguel de Meruelo. Allí dejé el coche, ya que había comprobado que el bus de Santander a Noja pasa por varios pueblos y este era uno de ellos. Así reduje la distancia a unos 20 km, que con el cruce en barca incluido se completan en unas 6 horas de caminata.

señal del fin de Municipio Valle de Meruelo
señal del fin de Municipio Valle de Meruelo

Qué llevé en la mochila

Para este tipo de etapas largas, lo más cómodo es una mochila ligera con lo básico:

  • Agua suficiente
  • Crema solar y una visera
  • Algo de picoteo (fruta o frutos secos) para reponer energía
  • Una camiseta para cambiarme al llegar (llegas bastante sudada y se agradece)
  • una sudadera y/o impermeable según el día
  • Unas chanclas, porque aunque se camina bien con deportivas, los pies lo agradecen mucho al terminar
  • el móvil y un cargador por si de tantas fotos te quedas sin batería
  • algo de dinero en metálico para el bus, y quizá para el bokata.
  • pañuelos de papel, y balsamo labial.
  • una toalla fina para tumbarme en la playa

Tramo rural

Desde San Miguel de Meruelo el Camino discurre por un paisaje muy rural, con prados verdes, caseríos y granjas de vacas. Es un inicio tranquilo, alejado del bullicio costero, que conecta muy bien con la esencia del Camino: andar despacio, entre pueblos pequeños y naturaleza.

En esta etapa decidí caminar un poco más despacio. Me propuse vivir con calma la experiencia, levantar la vista del camino y dejar que cada paisaje me fuera hablando. El ritmo pausado me permitió fijarme en los detalles sencillos: el sonido de las vacas en los prados, el contraste del verde intenso con el azul del mar al fondo, y la sensación de soledad que, lejos de pesarme, me acompañaba como un regalo.

Iglesia de Galizano (Ribamontan al Mar)
Iglesia de Galizano (Ribamontan al Mar)

Galizano y acantilados de Langre

El paso por Galizano, que pertenece al municipio de Ribamontán al Mar, fue toda una sorpresa. No conocía el pueblo y me impresionó encontrarme con la casona de Las Cinco Calderas, imponente y rodeada de jardines, junto a una bonita iglesia que pone el contrapunto más sencillo. Desde allí, el Camino se va acercando poco a poco a la playa y el paisaje se abre de forma espectacular. Ese día el tiempo acompañaba: había niños aprendiendo a hacer surf, algunos coches aparcando en los campas habilitados y una luz que realzaba aún más la belleza del lugar. Para mí fue un auténtico descubrimiento, un rincón nuevo que no esperaba encontrar en esta etapa.

Los acantilados de Langre fueron uno de los paisajes que más me impactaron en esta etapa. Son enormes paredes de roca que caen directamente al mar y desde arriba las vistas son impresionantes: por un lado se abre la gran playa de Langre, rodeada de acantilados, y por el otro se adivina la costa que lleva hasta Somo. El día acompañaba y me quedé un buen rato allí, disfrutando del sonido de las olas y del viento en la cara. Un lugar salvaje y precioso que no conocía y que me sorprendió muchísimo.

Casona Los 5 calderos
Casona Los 5 calderos. Galizano

Somo y el cruce en barca

El último tramo se recorre por la playa de Somo, amplia y animada, muy conocida por el surf.

En Somo hice una pequeña pausa antes de poner rumbo al embarcadero. Extendí mi toalla en la arena y me tumbé un rato para descansar, dejando que los pies respiraran después de tantas horas de camino. Me quité el calzado y simplemente disfruté de la sensación de la playa. Antes de continuar, me acerqué a un pequeño comercio donde compré algo de fruta y un refresco: ese tentempié sencillo me supo a gloria. Con nuevas fuerzas, me dirigí al embarcadero para coger el ferry que me llevaría hasta Santander.

El ferry de Somo a Santander fue el broche perfecto a la caminata. Los tickets se adquieren en una caseta del porpio embarcadero, y el servicio es constante. Durante la travesía sentí algo de frío y tuve que arroparme, pero al llegar, el cobijo de la bahía me devolvió el calor de inmediato. Santander me recibió bulliciosa, con su ritmo urbano en pleno dia de verano. Como ya conozco la ciudad, no me perdí en visitas: caminé directo hasta la Catedral, punto final oficial de la etapa, y me regalé un rato tranquilo en esa zona. Después me acerqué a la estación de autobuses para tomar el Alsa de las cinco, que me devolvió a Meruelo, donde había dejado el coche al comenzar el día.

Playa de Galizano
Playa de Galizano

Al terminar esta etapa me quedó la sensación de haber ido encadenando pequeños descubrimientos: playas inmensas que no conocía, acantilados salvajes y pueblos que me sorprendieron por su belleza sencilla. Fue como ir desvelando, paso a paso, un Cantábrico distinto al que imaginaba. Y aunque Santander es una ciudad que conozco bien, la llegada en barco le dio una perspectiva completamente nueva. Ver cómo se abre la bahía, cómo aparecen poco a poco la Magdalena y el perfil urbano desde el mar, convierte el final de la jornada en una experiencia única, casi mágica.

Acantilados de Langre
Acantilados de Langre

Esta etapa forma parte de nuestro recorrido por el Camino del Norte en Cantabria. En este artículo encontrarás solo mi experiencia de Noja a Santander, pero si quieres ver la guía completa con todas las etapas, la tienes aquí: Caminar por Cantabria en el Camino del Norte

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