Antes de nada, te aviso: No he hecho el Camino entero, y quizá nunca lo haga de una sola vez. Pero sí he recorrido varios tramos, sola, mochila al hombro, en distintos momentos de mi vida. Cada uno me ha regalado algo distinto: silencio, paisajes infinitos, charlas improvisadas y esa sensación de ligereza que solo aparece cuando caminas sin prisa y sin compañía.
Caminar etapas sueltas tiene algo muy liberador. A veces no hace falta una gran aventura para desconectar: un fin de semana basta. Y cuando tienes hijos, trabajo y una vida llena de calendarios, organizar una escapada corta es mucho más fácil que planear semanas enteras.
Es una forma realista —y preciosa— de vivir el Camino poco a poco, adaptándolo a lo que puedes y a lo que necesitas en cada momento.
Viajar sola en el Camino no significa estar sola. Es una de las rutas más humanas y seguras que existen: basta dar unos pasos para que empiecen los saludos, los “¡buen camino!” y las conversaciones que nacen entre etapas, cafés o albergues.
Caminar sola te pone frente a ti misma: a tus pensamientos, tus miedos y tus ganas. Pero también te llena de confianza. Descubres que puedes con mucho más de lo que imaginabas.

Por qué hacer el Camino de Santiago sola
- Porque es una manera única de escucharte y desconectar del ruido.
- Porque te demuestra que no necesitas compañía para sentirte acompañada.
- Porque en cada etapa hay algo nuevo: paisajes, historias, gestos de gente que ni conocías.
- Porque no hay prisa: puedes parar, desviarte, o quedarte más tiempo en un lugar que te enamore.

Etapas del Camino que he recorrido
He ido caminando distintos tramos, sobre todo del Camino del Norte y del Camino Lebaniego, y poco a poco iré contándolos aquí con detalle:
- De Castro a Laredo encuentras acantilados, playas infinitas y cuestas que ponen a prueba las piernas…
- De Laredo a Noja
Travesía costera con paso en barca hasta Santoña y playas inmensas como Berria. - De Noja a Santander
Acantilados, playas salvajes y la llegada en barco desde Somo a la bahía de Santander. - De Santander a Santillana del Mar
Una etapa larga pero muy variada, entre pueblos costeros y la joya medieval de Santillana. - De Santillana del Mar a San Vicente de la Barquera
Patrimonio monumental en Comillas y paisajes de mar y montaña hasta la villa marinera. - De San Vicente de la Barquera a Unquera (Asturias)
Ruta más rural, entre prados y montañas, que marca la salida de Cantabria hacia Asturias. - De Unquera a Llanes

Consejos para mujeres que quieren hacer el Camino solas
1. Empieza poco a poco
No hace falta lanzarse a todo el Camino. Empieza con una o dos etapas de fin de semana. Verás que el ambiente te acoge desde el primer día.
2. Lleva lo justo
Una mochila ligera es tu mejor compañera. Cuanto menos peso, más libertad.
3. Usa la tecnología con cabeza
Apps como Gronze, Buen Camino o CaminoTool ayudan a planificar etapas y localizar albergues, pero no sustituyen la magia de preguntar y dejarte guiar por la gente del camino.
4. Seguridad y confianza
El Camino es muy seguro, incluso para mujeres solas. Aun así, camina de día, comparte tu ubicación con alguien de confianza y escucha tu intuición.
5. Disfruta sin exigencias
No se trata de llegar a Santiago, sino de disfrutar el proceso. Camina a tu ritmo, observa, anota, haz fotos, deja espacio a lo imprevisto.
Lo que te regala caminar sola
Caminar sola te enseña a confiar: en ti, en los demás y en el propio camino.
Aprendes a disfrutar del silencio, a reconocer lo que necesitas y a agradecer cada gesto, cada paisaje, cada descanso.
Y aunque empieces sola, terminas sintiendo que hay algo —o alguien— que siempre te acompaña: el espíritu del Camino.
Inspiración final
Si alguna vez has pensado en hacer el Camino, aunque sea solo una etapa, hazlo.
No esperes al momento perfecto ni a tener compañía.
El Camino te espera tal como eres.



