Si tienes la suerte de pasar tres días en Bilbao, te aseguro que no te vas a aburrir. La ciudad tiene el tamaño perfecto para recorrerla sin prisas, y al mismo tiempo está rodeada de naturaleza, mar y pueblos preciosos que merecen una escapada.
En esta guía te propongo un itinerario completo, pensado desde la experiencia de vivir aquí, y adaptado para familias que viajan con adolescentes: con cultura, buenos sitios para comer, momentos tranquilos… y alguno más activo.

Día 1 y 2 – El Bilbao imprescindible
Empieza por lo más icónico, pero hazlo con ritmo relajado.
Mañana: Guggenheim, paseo por la ría y Casco Viejo
- Museo Guggenheim: solo el exterior ya merece la visita. A los adolescentes les suele encantar sacarse fotos con el Puppy (el perro gigante de flores), la araña de Louise Bourgeois o las esculturas de neblina. Consejo: Si subes las escaleras que encuentras al lado de la araña podrás sacar unas fotos muy interesantes.
- Paseo por la ría: desde el museo hasta el Ayuntamiento es un paseo agradable y muy fotogénico. Cruzad por alguno de los puentes (el Zubizuri de Calatrava que tanta guerra nos da cuando llueve que hasta le hemos tenido que poner una alfombra antiresbalones!!). tengo que añadir que Calatrava no es el arquitecto favorito de los bilbaínos
- Casco Viejo: entrad en las Siete Calles, descubrid tiendas con historia, alguna librería con encanto, y no dejéis de visitar la Catedral de Santiago si la encontráis abierta, (pequeña pero bonita).
Almuerzo
- Una opción cómoda: pintxos en la Plaza Nueva o en los bares de Somera. Algunos se llevan la fama (Víctor Montes por ejemplo) pero te puedo asegurar que el resto de los bares de la plaza tienen un nivel igual de bueno. A nosotros nos gustan: Antxoa Taberna (si quieres probar las gildas), El Globo famoso por tortilla trufada y centollo gratinado, el Sorginzulo y el Gure Toki, todos con una variedad tan amplia que seguro no sabes ni qué elegir….
- Si preferís sentaros a comer tranquilos, busca algún menú del día cerca del Arenal o en la calle del Perro. Te dejo el enlace al post sobre donde comer un menú del día en Bilbao para que tengas toda la info.
Tarde: Plaza Moyúa, Gran Vía o Funicular de Artxanda
- Recorred la Gran Vía que es la arteria comercial de Bilbao: llena de tiendas, bancos y grandes almacenes —en mi opinión, algo impersonales—, pero si levantas la vista, verás que los edificios cuentan otra historia: fachadas elegantes, balcones de forja, detalles modernistas… Merece la pena pasear sin prisa aunque igual tus hijos te hacen entrar en algun «store».
- Podéis subir en el funicular a Artxanda para tener una vista panorámica de la ciudad.. Es uno de esos planes sencillos que siempre funcionan, sobre todo si vas con adolescentes. Se coge en la plaza del Funicular, muy cerca del puente Zubizuri y del Ayuntamiento de Bilbao. En apenas tres minutos sube hasta el mirador de Artxanda, desde donde tendrás una de las mejores vistas de la ciudad: perfecta para hacer fotos, ver el trazado de la ría y descansar un rato. Funciona todos los días y el billete cuesta alrededor de 2 € por trayecto, aunque se puede usar con la Barik (tarjeta de transporte de Bizkaia). Una escapada rápida y con premio visual. Ideal al atardecer
- Si os sobra tiempo: un paseo por el Parque de Doña Casilda (con patos, fuente y bancos para descansar).
Si queréis una visión más detallada, echa un vistazo a nuestra guía completa de Bilbao en 2 días

Día 3 – Plan A: barrios, museos curiosos y rincones con alma en Bilbao
Este día os permitirá conocer otro Bilbao, menos turístico pero muy auténtico.
Mañana: Deusto, Zorrotzaurre y arte urbano
Si te apetece un plan tranquilo y local, te recomiendo cruzar el Puente de Deusto y caminar junto a la ría, desde la Universidad hasta la zona de crecimiento urbano que va en dirección a Erandio. Este tramo —menos turístico pero cada vez más vivo— muestra cómo Bilbao sigue transformándose: antiguas zonas industriales dan paso a parques, zonas peatonales, arte urbano y pequeños muelles donde hoy la gente pasea, anda en bici o simplemente se sienta a charlar.
Es un paseo ideal para adolescentes que necesitan un respiro, sin agobios y con sensación de espacio abierto. Además, hay tramos con sombra, bancos, y pequeñas terrazas donde tomar algo. Una forma diferente de ver Bilbao, más cotidiana, y que conecta con su futuro. Se puede recorrer en bici, o con patinete.
Entrad en Zorrotzaurre, la antigua isla industrial que ahora se llena de arte urbano, talleres creativos y edificios en transformación. Hay zonas con graffitis, y algunos cafés muy agradables para descansar. Y si estáis un domingo, no os perdáis el mercado de segunda mano de Zorrotzaurre: un plan muy local y alternativo donde encontrar ropa vintage, vinilos, libros, juegos retro y objetos curiosos. El ambiente es joven, relajado y diferente, ideal para adolescentes que disfrutan explorando sin rumbo fijo.

Opción extra: visita al Itsasmuseum (Museo Marítimo). Su colección sorprende y hay barcos antiguos en el exterior.
Almuerzo
- O bien volvéis al centro para comer por Indautxu (hay muchas opciones asequibles en el post de los menús al gusto de los adolescentes)
- O coméis algo rápido por Zorrotzaurre o la zona de Euskalduna.
Tarde: barrio de Abando y tiendas curiosas
- Callejead por Abando y el Ensanche, zonas elegantes con tiendas de diseño, librerías y chocolaterías.
- Entrad en el Museo de Bellas Artes si os apetece algo más cultural, actualmente en fase de ampliación proyectada por Norman Foster que si es el arquitecto de los mas queridos de Bilbao por haber realizado el diseño del Metro de Bilbao
- Si el tiempo acompaña: buscad algún rincón tranquilo para merendar , la ciudad conserva aún varias pastelerías clásicas con vitrinas que parecen sacadas de otra época, donde puedes probar especialidades locales como el bollo de mantequilla (un brioche relleno de crema suave y dulce), el tradicional pastel de arroz (aunque no lleva arroz, sino una mezcla cremosa en base de hojaldre) o los carolinas, unos pasteles con forma de montaña de merengue que no dejan indiferente.
- Entre nuestras favoritas están Pastelería Arrese (toda una institución bilbaína desde 1852), Don Manuel (perfecta para gofres o un café en su salón elegante), La Suiza o Hijos de Martina de Zuricalday

Día 3 – Plan B: Escapadas cercanas desde Bilbao
Otra opcion súper interesante (ya que Bilbao no da para mucho mas…) es aprovechar el tercer día para descubrir un poco más de Bizkaia. Te propongo varias opciones (todas posibles en transporte público), para que elijas según el ánimo familiar:
Opción 1: Getxo y el Puente Colgante
- Metro hasta Areeta, paseo por el paseo marítimo.
- Visita al Puente Colgante (Puente Bizkaia) y cruzad en barquilla.
- Subid al mirador del puente (sí, se puede caminar por arriba) — ¡vértigo y vistas en uno!
- Almuerzo en los bares del Puerto Viejo de Algorta.
Opción 2: Urdaibai, Mundaka y Gernika
- Tomad el tren desde Atxuri o Zabalburu hasta Gernika.
- Visitad la Casa de Juntas y el árbol, y luego coged otro tren hasta Mundaka.
- Disfrutad del ambiente surfero, la ría, las vistas desde la ermita de Santa Katalina.
- Si vais en coche, podéis combinar con Bermeo o incluso el mirador de San Juan de Gaztelugatxe.
Opción 3: Plentzia y Gorliz
- Metro directo hasta Plentzia.
- Paseo junto al mar hasta Gorliz, con opción de ver el faro o descansar en la playa.
- Ideal si hace buen tiempo y queréis un plan tranquilo pero con aire fresco.
Si quieres ver más detalles y opciones, visita nuestro artículo sobre Excursiones desde Bilbao por Bizkaia con adolescentes
En resumen
Tres días en Bilbao dan para mucho: una ciudad con carácter, moderna y tradicional, donde se come bien, se camina con gusto y se descubren rincones nuevos incluso cuando ya has estado. Y si además te animas a salir a conocer la costa o los pueblos cercanos, la experiencia será aún más completa.
Viajar con adolescentes por aquí es fácil, y muchas veces lo que más valoran es lo más sencillo: una buena foto, un paseo bonito o un plan con algo diferente.



