Camino de Santiago por Cantabria: de Laredo a Noja en un día

Introducción a la etapa

La segunda etapa en Cantabria del Camino de Santiago por Cantabria es también una de las más bonitas y diferentes. El recorrido entre Laredo y Noja combina playas infinitas, un cruce en barca hasta Santoña y senderos costeros que permiten descubrir el encanto de la costa cántabra paso a paso. Son unos 20 kilómetros, que se pueden hacer en una jornada tranquila, disfrutando del paisaje y de la experiencia de caminar por el Camino del Norte.

Aunque la etapa oficial continúa hasta Güemes, por cuestiones de logística nosotros la finalizamos en Noja, ya que desde allí existe una cómoda línea de autobús de ALSA que conecta con Laredo. Esta opción acorta un poco el recorrido y resulta muy práctica si, como en nuestro caso, quieres regresar en transporte público al punto de inicio.

El camino tiene algunos de los tramos más icónicos del Camino del Norte, incluyendo la breve navegación en barca entre el Puntal de Laredo y Santoña (una experiencia muy especial para los peregrinos) y el paso por tres playas espectaculares: La Salvé en Laredo, Berria en Santoña y el arenal de Helgueras–Trengadín en Noja.

Ten en cuenta que la barca no comienza a operar hasta las 9:00 de la mañana, por lo que no merece la pena arrancar la etapa demasiado pronto. En los meses de invierno el servicio no funciona, y en ese caso la única alternativa es la variante interior por Colindres, que añade unos 4,1 km extra al recorrido.

Puedes consultar los horarios oficiales de la barca en la web de Laredo turismo

Recorrido de la etapa

  • Distancia aproximada: 18 km (acortas bastante al cruzar de Laredo a Santoña) en barca
  • Tiempo estimado: 4 .30 horas caminando
  • Tipo de terreno: paseos marítimos, senderos de playa, pistas y caminos fáciles
  • Dificultad: media por la distancia, pero sin grandes desniveles

Lugares de interés en el camino

  • Playa Salvé (Laredo): el inicio, una de las playas más largas del Cantábrico.
  • Cruce en barca Laredo – Santoña: una experiencia única, tradicional en el Camino del Norte.
  • Playa de Berria: espectacular arenal que se recorre a pie, con vistas abiertas al mar.
  • Helgueras y Noja: final de etapa en un ambiente marinero, con varias playas alrededor.

Cómo organizamos la caminata

Nosotros dejamos el coche en Laredo, cerca de la parada de autobús desde la que más tarde regresaríamos. Antes de empezar, revisamos bien los horarios del bus de Noja a Laredo, para asegurarnos de que podríamos volver sin problema. La web de alsa es la que te dará la info, aunque el billete lo compramos alli en Noja mismo. Además, echamos un vistazo a posibles sitios donde comer en Noja, porque después de casi 30 kilómetros, un buen plato sabe aún mejor.

Hay que tener en cuenta que la barca no empieza a funcionar hasta las 9:00 de la mañana, así que no merece la pena madrugar demasiado para iniciar la ruta. Calculando que esta caminata lleva entre 4 y 5 horas, lo más cómodo es planear el regreso en un bus de mediodía. En nuestro caso, tomamos el de las 15:00 desde Noja a Laredo, lo que nos dio margen para sentarnos en la plaza de Noja y disfrutar tranquilamente de un pincho antes de volver.

caseta de servicios publicos, decorada con pintada de un niño en la playa. playa de Laredo

Qué llevamos en la mochila

Para este tipo de etapas largas, lo más cómodo es una mochila ligera con lo básico:

  • Agua suficiente
  • Crema solar y una visera
  • Algo de picoteo (fruta o frutos secos) para reponer energía
  • Una camiseta para cambiarnos al llegar (llegas bastante sudada y se agradece)
  • una sudadera y/o impermeable según el día
  • Unas chanclas, porque aunque se camina bien con deportivas, los pies lo agradecen mucho al terminar
  • el movil y un cargador por si de tantas fotos te quedas sin batería
  • algo de dinero en metálico para el bus, y quizá para el bokata.
  • pañuelos de papel, y balsamo labial.
señal del barco que cruza de laredo a SAntoña
Señal del barco que cruza de Laredo a Santoña

Transporte público para volver al inicio

Dónde comer o descansar al final de la etapa

En Noja hay muchas opciones para reponer fuerzas. Desde bares con menú del día hasta restaurantes de cocina marinera. Una buena idea es probar algún plato de pescado fresco o simplemente recuperar energías en una terraza cerca de la playa. En mi caso, me snete en una terracita de la Plaza de la Villa y queda ademas muy cerca de la estación de autobuses para el retorno.

Consejos prácticos

  • Protégete del sol, especialmente al caminar por las playas.
  • Si los 29 km te parecen demasiados, puedes acortar la etapa empezando más adelante o usar transporte en algún tramo.
  • Aprovecha el cruce en barca: es uno de los momentos más especiales del Camino del Norte.
  • Laredo y Noja son pueblos con todos los servicios, por lo que resulta muy fácil organizar la excursión.

Mi experiencia: Etapa de Laredo a Noja

La jornada comienza en Laredo, pero en lugar de lanzarme a caminar por la arena de la inmensa playa de la Salvé, preferí ir por el paseo marítimo. Me conozco bastante bien la playa y no me apetecía empezar con los pies llenos de arena. A un lado quedaba el mar y al otro los edificios que acompañan al paseo, con la luz todavía suave de la mañana.

El embarcadero y el cruce a Santoña

El Camino termina desembocando en el Puntal de Laredo, donde está el embarcadero. Allí nos juntamos varios peregrinos esperando la barca que cruza la ría hasta Santoña. La mayoría llevaban las mochilas enormes, con todo lo necesario para semanas de viaje. Yo, en cambio, con mi pequeño petate, mucho más ligera. No hablé con ellos, eran extranjeros, pero se les veía con muy buen ánimo.
Este cruce en barca es breve, apenas cinco/diez minutos, pero muy especial: te saca del ritmo de caminar y te regala una vista preciosa de Santoña desde el agua.

La playa de Berria

Tras desembarcar, el Camino avanza hasta la playa de Berria, otra recta inmensa y salvaje. Yo decidí seguir también por el paseo, sin meterme en la arena. El día estaba nublado, lo que hacía la temperatura perfecta para caminar. Apenas había gente en la playa, y esa calma le daba un punto muy especial.

Playa de Berria. Santoña

El sendero hacia Noja

Al final de Berria hay que estar atenta, porque el Camino se desvía por un sendero que sube al monte para continuar hacia Noja. Yo casi me lo paso de largo y avancé más de la cuenta, pero por suerte había más caminantes delante y pude fijarme en dónde se desviaban. Ese pequeño tramo de subida rompe con la monotonía de la playa y te adentra en un paisaje de marismas y prados que anuncia la llegada a Noja.

Imagen de la playa de Helgueras en cuanto pasas el montecillo. Delante mio una peregrina. Al fondo Noja
Imagen de la playa de helgueras en cuanto pasas el montecillo. Delante mio una peregrina. Al fondo Noja

Helgueras y Trengandín: un final espectacular

El resto de la etapa es, simplemente, espectacular. Tras dejar atrás las marismas, se llega a la playa de Helgueras y de ahí a la de Trengandín, una de las más largas de Cantabria. La arena se abre infinita, salpicada de rocas e islotes que cambian de aspecto según la marea.

Aquí sí me descalcé y caminé directamente por la orilla, con los pies en remojo. Fue un tramo muy especial, porque después de tantas horas de paseo se agradece la frescura del agua y la sensación de libertad. Llevaba una pequeña toalla en la mochila y, al llegar al final de la playa, ya casi entrando en Noja, aproveché las duchas para limpiarme la arena y volver a calzarme.

Entrar así en el pueblo, ligera y renovada, fue la mejor manera de cerrar una etapa que mezcla mar, monte y tranquilidad a partes iguales.

Conclusión

La etapa entre Laredo y Noja es una de las mejores maneras de estrenarse en el Camino de Santiago por Cantabria. Señalizada, variada y con paisajes espectaculares, ofrece la oportunidad de vivir en un solo día todo lo que hace especial al Camino: mar, senderos, tradición y la sensación de formar parte de una ruta que conecta a peregrinos de todo el mundo.

Cuando viajamos en familia solemos vivirlo de otra manera: las madres estamos pendientes de los hijos, del marido, de que todo encaje, de que nadie se quede atrás. Nuestro foco son siempre los demás.
Por eso, cuando me propuse hacer esta etapa del Camino del Norte, lo sentí como un pequeño reto, pero también como una oportunidad. En lugar de organizar y cuidar a todos, por un día era yo la protagonista de mi propia historia. Cada paso tenía mi ritmo, cada decisión era solo mía, y esa sensación de foco personal me encantó.

Si quieres conocer el resto de las etapas, las tienes descritas en este enlace que te servirá de guía.

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