Cantabria es una maravilla. Tiene ese verde que parece que lo acaban de regar y un montón de playas que, aunque algunas son muy conocidas, siguen teniendo un punto salvaje que enamora. Las hay grandes y animadas, otras más escondidas, algunas con olas para lanzarse con la tabla, y otras en las que solo apetece pasear o sentarse a mirar el mar.
Nosotros llevamos años veraneando en Cantabria, y te confieso que al principio veníamos por la cercanía y el fresquito, pero con el tiempo hemos ido descubriendo rincones que nos han conquistado por completo. Poco a poco, hemos ido armando una lista personal con nuestras mejores playas en Cantabria, esas a las que volvemos verano tras verano y que siempre logran sorprendernos de alguna manera.
En este artículo te cuento cinco de ellas. Son ideales para ir en familia, sobre todo si viajas con adolescentes. Todas tienen algo especial: paisajes de postal, fácil acceso, zonas tranquilas y ese punto de descubrimiento que tanto nos gusta. Te explico cómo llegar, dónde aparcar, algún secreto que no todo el mundo conoce y alguna anécdota real de nuestras visitas.

Playa de Langre
Langre es de esas playas que, cuando llegas, piensas: “¿Por qué no vine antes?”. Rodeada de praderas y altos acantilados, se baja por unas escaleras empinadas que ya merecen la visita solo por las vistas.
Está en el municipio de Ribamontán al Mar. Hay un aparcamiento de tierra justo antes de la bajada, gratuito. Y aunque se ha hecho más conocida, si caminas un poco hacia la derecha verás que sigue habiendo rincones tranquilos y casi vacíos incluso en verano.
La primera vez que fuimos, una de mis hijas soltó: “Esto parece un escenario de Juego de Tronos”. Y tenía razón. Nos quedamos un buen rato sentados mirando el mar, sin hablar. Sin duda, Langre forma parte ya de nuestras mejores playas en Cantabria.
Playa de Laredo
Un clásico que nunca falla. La playa de Laredo es enorme, perfecta para caminar, hacer deporte o simplemente disfrutar sin agobios. Se llega fácil desde Bilbao o Santander, y hay muchas zonas para aparcar.
Lo que más nos gusta es El Puntal, al final del arenal. Es una lengua de arena que se adentra en el mar y, al atardecer, parece sacada de una postal. Ideal para dar un paseo tranquilo o simplemente ver cómo cae el sol.
Una vez caminamos por ahí casi una hora, con los pies en el agua y sin rumbo. Al volver, helado gigante en mano, dijimos todos al unísono que esta playa entraba de lleno en nuestras mejores playas en Cantabria.

Playa de Somo
Somo es perfecta para un plan de día completo. Tiene buena infraestructura, ambiente surfero, zonas amplias para tumbarse y un montón de servicios cerca. Puedes llegar en coche o cruzar en barquito desde Santander (planazo con niños).
Aunque hay zonas con mucha gente, si caminas hacia Loredo encuentras espacios más tranquilos, perfectos para pasear o simplemente mirar el mar en silencio.
Fue en Somo donde alquilamos por primera vez una tabla de paddle surf entre todos. No teníamos ni idea, pero fue divertidísimo. Nos reímos tanto que acabó siendo una de esas experiencias familiares que no se olvidan. Somo se ha ganado su sitio entre nuestras mejores playas en Cantabria.

Playa de Covachos
Covachos es pequeña, escondida y muy especial. Está en Soto de la Marina y no es fácil de encontrar si no la conoces. El aparcamiento es limitado, así que mejor madrugar.
Lo que la hace única es que, con marea baja, aparece un camino de arena que te permite cruzar a la isla de Castro. Es un lugar de esos que parecen mágicos, donde te sientes como en una aventura.
Una vez cruzamos justo cuando la marea empezaba a subir, y las niñas iban corriendo con los cubos como si estuvieran en una expedición pirata. No hay duda de que Covachos es una de nuestras mejores playas en Cantabria, y probablemente una de las más sorprendentes.

Playa de Noja (Trengandín)
Noja tiene varias playas, pero nuestra favorita es Trengandín. Es larga, natural, y con marea baja se transforma en un paraíso para explorar entre rocas y charcos. Ideal para buscar cangrejos, peces, o simplemente caminar sin rumbo fijo.
Hay aparcamiento cerca, aunque en temporada alta conviene llegar pronto. Y si te alejas un poco del centro, puedes encontrar rincones casi vacíos incluso en pleno agosto.
Nosotros llegamos a Trengandín después de hacer un tramo del Camino de Santiago por la costa. Íbamos con las mochilas, sudados y cansados, y decidimos bajar a darnos un baño. Fue como llegar al paraíso. El agua fresquita, el paisaje abierto, el silencio… Nos tumbamos en la arena sin decir una palabra. Ese contraste entre el esfuerzo del camino y la calma de la playa lo hizo todo aún más especial.
Por momentos así, Trengandín no podía faltar en esta lista de nuestras mejores playas en Cantabria.
¿Y tú, cuál eliges?
Estas cinco forman parte de nuestras mejores playas en Cantabria, pero hay muchas más esperando a ser descubiertas. Lo bueno de esta tierra es que puedes combinar fácilmente días de playa con rutas por el interior, pueblos con encanto y paisajes de montaña que parecen sacados de un cuento.
Si te apetece seguir explorando más allá de la costa, te dejo por aquí este otro artículo con excursiones en plena naturaleza por Cantabria, pensadas para hacer en familia:
Excursiones en la naturaleza en Cantabria en familia
Y si conoces alguna otra playa o rincón que crees que deberíamos incluir en nuestra lista, me encantará que me lo cuentes en los comentarios. Nos vemos por el norte.



