Una experiencia personal entre historia, naturaleza y ciudades llenas de vida
Siempre habíamos querido conocer Escocia. Nos atraían sus castillos, sus paisajes infinitos, las historias de fantasmas y reyes, y también esa mezcla de tradición y modernidad que parece envolver cada rincón del país. Así que cuando decidimos hacer un viaje en familia con nuestros hijos adolescentes, Escocia surgió como una opción ideal.
Y lo fue. A lo largo de nueve días recorrimos Edimburgo, Oban y Glasgow, en un itinerario que combinó historia, aventura, ciudades vibrantes y la calma de la naturaleza. Pero, sobre todo, fue una experiencia compartida. De esas que se quedan contigo. Aquí os cuento nuestro viaje, con detalles, anécdotas y recomendaciones prácticas.
Además de esta guía general que sirve como índice del recorrido, he preparado un post específico para cada uno de los tres destinos que visitamos: Edimburgo, Oban y Glasgow. En ellos encontrarás muchos más detalles, recomendaciones prácticas y consejos útiles basados en nuestra experiencia, especialmente pensados para quienes estéis planeando un viaje similar en familia.
Te recomiendo echarles un vistazo si estás organizando tu ruta por Escocia o simplemente buscando inspiración para viajar con adolescentes. ¡Espero que te resulten útiles!

Días 1–3: Edimburgo, ciudad de piedra y leyenda
Volamos desde Santander a Edimburgo con Ryanair. Aterrizamos por la noche y, para evitar complicaciones con el cansancio acumulado, reservamos un traslado privado con Civitatis. En poco más de 20 minutos estábamos en el hotel.
Alojamiento: Moxy Edinburgh Fountainbridge
Un hotel moderno, juvenil y muy bien pensado para familias. Las zonas comunes con juegos, el ambiente relajado y el diseño acogedor nos hicieron sentirnos cómodos desde el primer momento.
Día 2: Castillo, historias y calles con alma
Empezamos el día con una de las joyas de la ciudad: el Castillo de Edimburgo. Imponente, cargado de historia y con unas vistas panorámicas que quitan el aliento. A mi que soy enamorada de Outlander, me fascinó la historia de las Joyas de la Corona, la mítica Piedra del Destino, los antiguos prisioneros de guerra y, por supuesto, las leyendas de fantasmas.

Después hicimos un free tour que nos llevó por la Royal Mile, la Catedral de St Giles y callejones ocultos (los famosos closes) llenos de relatos oscuros y personajes curiosos. Edimburgo es como un libro antiguo que cobra vida si te dejas guiar.

Por la tarde exploramos tiendas que encantaron a las chicas :
- Armstrongs Vintage: ropa y objetos con historia.
- Museum Context: ideal para fans de Harry Potter.
- Forbidden Planet: cómics, juegos, cultura friki… se podrían haber quedado horas.
Cenamos en Hendersons, un restaurante vegetariano con ambiente cálido y platos que sorprendieron incluso a los más carnívoros de la familia.

Día 3: Últimas historias y cambio de paisaje
Por la mañana desayunamos tranquilamente en el hotel y nos dirigimos paseando a la estacion de trenes
tomamos el tren hacia Glasgow y desde allí conectamos con otro hacia Oban. El trayecto fue espectacular: cruzamos valles, lagos y paisajes que parecían pintados. Todos nos quedamos mirando por la ventana intentando captar y absorber cada estampa del viaje.
Días 4–6: Oban, mar, castillos y pedaladas
Oban es un rincón encantador en la costa oeste. Tranquilo, con casas de colores, barcos pesqueros, y ese aroma a sal y chimenea que te envuelve.
Alojamiento: Pier View Apartment
Frente al mar, acogedor, cómodo y perfecto para familias. Ver levantarse la bruma matutina desde la ventana con una taza de té fue uno de esos momentos que no se olvidan.

Día 4: Bicicletas y castillos
Alquilamos bicis y nos aventuramos en una ruta hasta el castillo de Dunollie, una ruina preciosa con vistas al mar. El camino nos llevó por acantilados, senderos verdes y pequeños pueblos pesqueros. Fue una de las actividades favoritas de los chicos: se sintieron libres y activos.
si te interesa saber donde alquilamos las bicis etc, tienes un post solo para Oban y nuestros dias alli. No te lo pierdas.

Día 5: Isla de Kerrera
Cruzamos en ferry a la isla de Kerrera, un secreto bien guardado. Recorrimos la isla en bici y a pie, cruzándonos con ovejas y alguna que otra foca. El castillo de Gylen, en lo alto de un acantilado, nos dejó sin palabras. LParamos en la jnica taberna de la isla a comer unas lentejas caseras… que nos supieron a gloria! y comimos junto al mar. La tranquilidad del lugar nos conectó de una forma muy especial.

Días 7–8: Glasgow, arte urbano y ritmo joven
Tras días de naturaleza, tocaba ciudad. Glasgow nos recibió con energía. Más moderna y dinámica que Edimburgo, pero con mucha personalidad.

Alojamiento: ibis Styles Glasgow Central
Céntrico, funcional y con un diseño moderno que encajó muy bien con el espíritu del final del viaje.
Caminamos por Buchanan Street, compramos en el St. Enoch Centre y recorrimos el City Centre Mural Trail, una ruta de arte urbano con murales espectaculares. A mi me encantan los grafitis pero a mis hijas mas. Fue un plan perfecto.
Cenamos en Drygate Brewing Co., un local juvenil, bien ambientado y con comida muy rica. Nos encantó su estilo desenfadado y la mezcla de familias, grupos de amigos y viajeros.

Día 9: El regreso
Por la mañana tomamos el tren de vuelta a Edimburgo y de allí, el vuelo a Santander. Con la mochila llena de recuerdos, muchas risas y la sensación de haber vivido algo que nos unió más como familia.
Consejos prácticos para viajar a Escocia en familia
Documentación:
- Pasaporte en regla (tras el Brexit, es obligatorio).
- Si uno de los progenitores no viaja, en caso de que tus hijos sean mejores, mejor llevar autorización firmada.
- Tarjeta sanitaria europea o seguro médico privado.
- Adaptadores de enchufe (tipo G, como en Reino Unido).
Organización:
- Reserva trenes con antelación en la web de ScotRail.
- Descarga Google Maps offline y Citymapper para moverte por las ciudades.
- Si tu hotel esta lejos, contacta antes para ver si tienes transporte y os acerquen sin cargar maletas.
Viajar con adolescentes:
- Dales libertad para elegir actividades o lugares que les interesen.
- Alterna cultura con naturaleza y momentos más libres.
- Los free tours pueden ser un exito.. o no. En nuestro caso el joven lo intento, pero no era muy entretenido. Eso si, al final del día incluso lo que no sale bien serán unas risas en familia.
- La bici en entornos naturales fue una apuesta segura.
- Tiendas con identidad propia , de segunda mano o de cultura pop los enganchan más que los museos.
Conclusión: Escocia, una aventura para recordar
Escocia no solo cumplió nuestras expectativas. Las superó. Nos ofreció historia sin aburrir, naturaleza en estado puro, ciudades con personalidad y una forma de viajar pausada pero intensa.
Volvimos con más fotos de las que podremos ordenar, pero también con memorias vivas: esa risa en medio de una tormenta, esa conversación viendo un mural, esa cena improvisada con vistas al mar. Momentos que, como padres, sabemos que no volverán igual… y que hay que aprovechar.
Si estás pensando en viajar con tu familia y buscas algo más que un destino turístico, Escocia es una elección que lo tiene todo.
¿Tienes dudas? ¿Quieres ideas personalizadas? Estoy aquí para ayudarte.
Y tú, ¿ya estás preparando tu próxima aventura?


